Sin demasiado en juego mojo las suelas en el chapotear de mi Almagro
voy a tu encuentro.
que en realidad es nuestro.
Poner algo de mí en él sería condición para que me veas.
Dejar caer esos fortines, que entres a Troya tocando la campana.
Dejarte pasar.
Quien verá de mí aquel rincón no serás este día.
Aquí, hoy, descubro simples recortes y destellos.
Aparece el cambio.
Pudiendo aclarar, no lo elijo.
Aventuro desconciertos.
Evado las sensaciones y recurro al pensamiento en círculos
Almagro me resuena, alma en negro.
O en negras y corcheas que se coordinan disarmónicas.
Quiebres, ansiedades.
Veo el camino, me falta poco.
Dejo estas líneas, transitaré otras.
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